A muchas les provocaría más vergüenza mostrar el resumen de su tarjeta que entrar en bikini al Vaticano. ¡Stop! Porque el descontrol de gastos afecta tu autoestima y nubla la paz interior.
Si cuando vas a revisar la cuenta bancaria, cubrís con tu mano el saldo, te comés las uñas, sudás y cerrás los ojos antes de confirmar que el dinero restante es prácticamente inexistente, ¡esto debe cambiar!
Ser capaces de administrar bien la plata no es sólo para quienes estudiaron alguna carrera en la facultad de Ciencias Económicas. Tiene que ver con adoptar un estilo de vida en el seamos capaces de planear a largo plazo o determinar si eso que vamos a comprar de verdad hace falta.

“Cuando estás bien, no tenés grandes necesidades de hacer gastos”. Esa es la máxima de Esteban Coluccio, quien renunció a su trabajo como director financiero de IBM Ecuador al sentir que desaparecía su independencia. Coluccio, licenciado en Administración y magíster en Finanzas, empezó a reflexionar sobre las trampas del consumo en las que caemos con facilidad. Para despabilar, dar una mano y compartir sus experiencias hoy dicta talleres de liderazgo. Ayuda a encontrar una nueva manera de enfrentarse a la vida. “Si no administrás bien tu dinero, no importa lo que ganes, nunca vas a ser libre”, asegura el experto.

Si a cuidar el dinero lo aprendemos en casa, ¿cómo una hermana puede ser gastadora y la otra súper tacaña? Según Coluccio existe una teoría que indica que las personas somos un reflejo de nuestros padres o hacemos todo lo contrario. Por eso se suelen dar las diferencias entre hermanos. Hay otros factores: gente más lógico racional, con una fuerte influencia del hemisferio izquierdo del cerebro, y otra más emocional, con predominancia del hemisferio derecho.

Coluccio también resalta que el efecto de saber gastar bien es que no te convertís en esclavo. “Veo mucha gente que, más allá de lo que gane, derrocha, gasta de manera poco inteligente y termina endeudado. Trabajan para pagar sus deudas, tal vez soportando un empleo o un jefe que les cae mal. El impacto afecta en el resto de las áreas de tu vida.”, agrega.

El clic para empezar a cuidar la plata se da por esas situaciones profundas que te hacen pensar y parar el piloto automático. Obligan a hacer un replanteo: “¿Qué es lo importante?”. Te cambian la perspectiva. Aunque es algo personal, el clic se genera cuando te das cuenta de que la auténtica felicidad no pasa por gastar.

¿DERROCHONAS O ECÓNOMAS?

Las mujeres tenemos fama de saber administrar los gastos familiares. Por otro lado, el “me compré estos zapatos pero que mi marido no se entere”, es un clásico. “Están las que lo usan muy a conciencia y las impulsivas que gastan de una forma libre y no se cuestionan tanto. Hay amigas que generan estrategias para que el marido no se entere. Conocí el caso de una chica que usaba la tarjeta de la hermana para no dejar rastros”, confiesa.

Las mujeres son más cíclicas que los varones. Ser buena administradora no significa quedarte en tu casa y no tener gastos. Una de las áreas importantes de la vida es la diversión. Sin duda, tenés que darte gustos. Pero no todos los días.

Es fundamental saber que la libertad económica es clave para la libertad general de la mujer, antes, el dinero generaba dependencia. Tener dinero propio es fundamental, pero igual de fundamental es saber administrarlo.

BILLETES INVISIBLES

Vivir con la “medida justa” puede resultar difícil. La moderación nunca fue tendencia y comprar cosas que no necesitamos pero queremos es, para muchas, algo normal. Pero tranquilas, hay claves sobre cómo empezar a vivir de otra manera.

A la hora de consultarle por el uso de las tarjetas, Esteban Coluccio responde: “Yo recomiendo que si no lo podés comprar en efectivo, no lo hagas. Simple: ¿irías al banco a pedir un préstamo para comprarte ropa? Usar la tarjeta, en definitiva, es lo mismo. Pero si la usás porque te da descuentos o la idea es no tener un gasto fuerte un mes y diferirlo, ahí hay una estrategia de ahorro y de estabilizar tus gastos. Bienvenida en esos casos.”

Además, el especialista propone hacer presupuestos anuales, ya que brindan perspectiva. “Está bien tener estrategias, y cuanto más barato tengas los gastos fijos, mejor. Pero a veces economizás en algunas cosas y después se va por otro lado”, de ahí la importancia de los presupuestos anuales.

Hay empresas maestras en estrategias para lograr compras compulsivas. Sucede no sólo en las redes, también en las cajas de supermercado que te ofrecen desde chocolates hasta pilas. La estrategia es esperar 5 minutos para evitar los antojos.

Sin duda, es mejor gastar en experiencias que en productos. Para que algo sea una inversión debe generarte un valor. Una experiencia puede consistir en ir a cenar a un lugar de lujo. La pregunta es si dentro de quince días esto me va a dejar algo o la pasé bien un rato y listo.

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