Después de los 40, la producción disminuye un 1% por año. Cómo son los nuevos tratamientos que apuntan a aumentarla.

Arrugas, líneas de expresión, falta de firmeza; todo se resume en una palabra “envejecimiento”, pero en términos médicos la explicación es otra: pérdida de colágeno. En realidad, son dos caras de un mismo proceso, es que, a partir de los 25 años, la producción de esta proteína disminuye y así aparecen los primeros -y todavía leves- signos de envejecimiento.Esta desaceleración es irreversible, se calcula que a los 40 años una persona posee la mitad del colágeno que tenía en su adolescencia, “a los 25 comienza la disminución y desde los 40 en adelante baja un 1% por año, acumulando un 30% de pérdida a los 70 años”, indica la dermatóloga Cristina Sciales.

Claro que no existe un tratamiento capaz de frenar esta pérdida -ya que de haberlo se descubriría el secreto de la juventud eterna, al menos en lo que a la piel se refiere- pero sí existen alternativas para moderarla.

Se trata de diferentes técnicas que promueven la producción natural de colágeno y así contrarrestan su merma. La más novedosa es la terapia de fibroblastos, un tratamiento autólogo basado en la medicina regenerativa. Se presentó a fines de 2016 y todavía son pocos los médicos argentinos que lo realizan.

A partir de los 40, la producción de colágeno cae un 1% por año.

Los fibroblastos son células que se encuentran en la dermis, cuya función es segregar colágeno y elastina. Mediante este procedimiento, se extrae una muestra de piel del paciente -generalmente, detrás de la oreja- y se la manda a cultivar a un laboratorio especializado.

Tras varias semanas, los fibroblastos extraídos se multiplican hasta llegar a 40 millones y luego se colocan mediante microinyecciones en las zonas a tratar.

Pero esta terapia tiene beneficios también a futuro, ya que existe la posibilidad de criopreservar la muestra y así “congelar” la edad. Tal como sucede con los óvulos, tras el pago de un mantenimiento anual, el paciente puede disponer de esos fibroblastos todas las veces que lo desee; “se pueden guardar por 20 años a través de una técnica de hiperfreezer con nitrógeno ”, explica Sciales. Así una persona de 25 años que realiza el tratamiento para regenerar colágeno y minimizar cicatrices de acné, puede requerir el cultivo nuevamente a los 40, cuando su objetivo sea combatir las arrugas.

Otro punto a favor es que, al ser un tratamiento autólogo, las posibilidades de rechazo son casi nulas, porque las sustancias que se inyectan son propias del paciente. Además, no requiere recuperación y solo bastan dos aplicaciones anuales.

Mientras que, entre las desventajas, se encuentran el costo y la demora en ver los resultados, ya que los fibroblastos inyectados necesitan unos días para empezar a producir colágeno y elastina.

También existen otros tratamientos menos costosos, como el Radiasse. Se trata de un relleno de hidroxiapatita de calcio, “no se usa mucho como relleno porque requiere mucha cantidad, pero, está demostrado por biopsia, que estimula en un 100% la producción de colágeno endógeno”, indica Valeria López Mecle, directora médica de Bioaurea y presidenta de la Sociedad Argentina de Médicos Expertos en Inyectables (SAMEI). “Ya hay más de 6 millones de jeringas implantadas a nivel mundial sin ningún efecto adverso”, afirma la especialista.

En el último tiempo, ganaron popularidad los suplementos dietarios a base de colágeno hidrolizado, una alternativa que promete incrementar la producción de colágeno por poco dinero y sin necesidad de visitas a consultorios médicos o centros de estética.

La mala noticia es que no existe consenso sobre su eficacia. “Si se ingiere colágeno líquido reconstituido, para que vaya al torrente sanguíneo el cuerpo lo tiene que degradar en aminoácidos; lo que llega a los tejidos es ese pool de aminoácidos y después el organismo volverá a producir o no colágeno según la necesidad”.

Para Irene Bermejo, médica dermatóloga, “el colágeno bebible no alcanza, debe complementarse con antioxidantes y otras técnicas. Solo combinando varios tratamientos se obtienen mejores resultados y en un tiempo más corto”.

En tanto, Sciales señala que “el colágeno hidrolizado bovino o marino es excelente, aunque tiene sus peros. Debe ser de altísima calidad y no se puede ingerir luego de tomar una sustancia ácida, como el café, ya que lo neutraliza”. Y agrega: “En Argentina solo se consigue el marino, pero el bovino da mejores resultados”.

Claro que estos trucos buscan incrementar la producción de colágeno, pero no hay que dejar de lado los buenos hábitos que evitan que su pérdida se acelere. En ese sentido, cuidarse del sol, mantener a raya el estrés y llevar adelante una dieta rica en proteínas son los mejores aliados.

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