Es el momento de podar, reforzar el compost en macetas, resembrar el césped y espaciar el riego.

Con la llegada del otoño y de los primeros fríos, el jardín ya no luce con la exuberancia del verano. Hace días que comenzaron a caer las primeras hojas y el césped comienza a amanecer mojado.

En unas semanas más, muchas de las plantas -la mayoría de ellas- entrarán en estado de dormición para recién volver a crecer con mayor pujanza en primavera ¿Qué es lo que podemos hacer en estos momentos?

Se podría comenzar con la limpieza y el orden de los canteros, ya que seguramente habrá ejemplares que cumplieron su ciclo (por ejemplo, los florales de estación -que se repondrán oportunamente por los de esta temporada). En otros canteros algunas plantas necesitarán tutorarse o ser sometidas a una pequeña poda.

A continuación, habría que efectuar una poda de cercos (siempre hablando de aquellos que mantienen sus hojas todo el año). Hacerlo tendrá la ventaja adicional de mantenerlos prolijos durante los meses de frío, porque en este período su crecimiento será más lento. Los cercos formales se podarán cuidando que la parte superior no sea más ancha que la base (para que el sol llegue a toda la planta). En los informales, se hará la poda ocultado el corte en el interior de la planta.

Otra de las tareas importantes en esta época es añadir compost a las macetas y a los canteros para incorporar nutrientes (entre otras ventajas). Y recordar cubrirlos con algún tipo de mantillo: la corteza de pino es el más fácil de conseguir en los viveros. Esto permitirá que la planta resista mejor el frío, pero además, limitará el crecimiento de malezas y hará que el sustrato retenga más la humedad.

Algunas plantas (como árboles y arbustos) podrían fertilizarseun poco (solo si se hace al comienzo de esta estación). No obstante, aquellas que sufren las heladas no deberían fertilizarse, ya que sus brotes podrían dañarse por el fuerte frío.

Canteros. Hay que renovar los florales de estación.

También es el momento de comenzar a regar un poco menos. Si el riego está automatizado, conviene revisar toda la programación. Así y todo, se seguirá con la saludable costumbre de dotar de agua a las plantas preferentemente por la mañana temprano, a fin de que estén bien hidratadas durante el día.

Aunque es sabido que en los meses fríos hay menos plagas y enfermedades, es importante controlar la posible aparición de algunas de ellas. Por ejemplo, en esta época, cuando encontramos condiciones de mayor humedad y aún hace calor, puede aparecer algún hongo.

Otra actividad que se podría llevar a cabo es la resiembra de césped, en el caso de que se lo quisiera seguir viendo verde. Cómo hacerlo: primero, el pasto debe estar bien cortado para que las semillas puedan llegar a la tierra. Luego se hará la siembra (hay que evitar el exceso de semillas, porque esto produciría la competencia entre ellas y, como resultado, ninguna crecería). Luego, por unos quince días, habrá que regar en forma abundante (con un sistema que simule la lluvia), pero sin encharcar ni pisar.

También es el tiempo de repensar la huerta, comenzado con la siembra de las semillas. Es muy importante rotar los cultivos: no sembrar siempre lo mismo en el mismo lugar. Esta técnica hace que el suelo o sustrato no pierda su calidad y permite la biodiversidad de la pequeña fauna benéfica, que ayuda a evitar la aparición de plagas. Tengan en cuenta las hortalizas y aromáticas de otoño-invierno: acelga, espinaca, puerro, apio, lechuga, repollo, brócoli, tomillo, orégano, etcétera.

Y si nos gustan las plantas bulbosas que florecen en primavera (como los tulipanes), es momento de plantar sus bulbos ahora. No hay que olvidarse de regarlos y, en lo sucesivo, mantener el sustrato húmedo. Habrá que poner las macetas a pleno sol (igual si van al suelo). Al hacerlo, se les puede aplicar un fertilizante.

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