Hay modas que causan sorpresa. La de las riñoneras es una de ellas. Siempre consideradas como un elemento deportivo, ahora tienen su versión sofisticada.

Los modelos de cuero, diseños minimalistas, tonos neutros o brillantes, con apliques, estampas y juegos de texturas se anotan en esta tendencia.

Usarlas o no genera controversia. Muchas mujeres las ponderan por la practicidad de no tener que llevar cartera y de agregar un detalle más lúdico a los outfits. También hay quienes que no dejan de asociarlas con los outfits retro y poco fashionables.

Para quienes quieren subirse a este revival e incorporarlas en sus looks, la asesora de imagen Laura Malpeli de Jordaan, brinda algunos tips.

Modelo retro (Gucci).

¿Cómo usarlas?

– Del modo tradicional, sobre la cintura o la cadera. Aquí se admite que la riñonera esté en el centro o bien hacia un costado

– Hacia atrás, de manera que sobre el frente del atuendo parezca un cinturón y la parte de la riñonera en sí, quede en la zona posterior. Aunque es una opción poco práctica, dará un estilo poco convencional.

– Cruzada sobre el torso, como si fuera una cartera.

Un punto que conviene tener en cuenta es que la riñonera llamará la atención, por donde esté ubicada. Más aún si es de un tono vivo o contrastante con el resto de las prendas. En este sentido, debería usarse sobre una parte del cuerpo que nos agrade destacar. Si no te sentís a gusto con tus caderas, será preferible usar la riñonera cruzada sobre el torso o del modo tradicional, sobre la cintura con la riñonera justo al centro. Para quienes, por el contrario, no tengan la cintura tan marcada, llevarla sobre la cadera y hacia un costado, será un acierto.

Con estilo Chanel (Maldiva).

¿Con qué usarlas?

Una de sus ventajas es que se adaptan a todos los atuendos, desde los más informales -como un jean y una remera básica- hasta los conjuntos más sobrios de camisa y pollera. Lo fundamental será respetar la armonía del atuendo y que haya una coherencia con el resto del vestuario.

Diseño geométrico y en tonos metalizados (Loretta Insaurralde).

Además, son buenas aliadas para reemplazar los cinturones, tanto por encima como por debajo de los abrigos. Sobre un abrigo o blazer, serán acertadas en un atuendo laboral. Combinadas con sacos y abrigos oversized, las riñoneras ayudan a destacar la zona de la cintura y a no perder la forma del cuerpo. También podemos valernos de las presillas de pantalones y faldas para colocar la riñonera y así, jugar con texturas que no sean únicamente de cuero, como cadenas de metal.

¿Cómo elegirlas?

Metalizada, una versión muy 2018 (Miloli Bags).

Metalizada, una versión muy 2018 (Miloli Bags).

Como todo complemento del vestuario, debe guardar relación con la estatura y la contextura de quien lo lleve. Para guardar armonía con la imagen, una mujer de baja estatura debería incorporar una riñonera más pequeña, y viceversa.

En cuanto a los colores, al ser un elemento que no se usará cerca del rostro, se podrá usar cualquier opción. Se puede optar por tono similar al de la indumentaria u otro que rompa con la monocromía. En este último caso, no hace falta que sea un color estridente o shocking, puede ser otro neutro, apastelado o similar, pero con detalles como charol, gamuza o apliques.

El toque trendy

En tono pastel y matelaseada (Berlo Piel).

Al tratarse de un accesorio, las riñoneras son buenas aliadas para incorporar un toque de moda. Un ejemplo: una riñonera en animal print dará una imagen muy actual, sin tener que invertir en prendas más costosas.

El propio estilo personal será la clave para dar con la opción más adecuada. Las más clásicas preferirán usar una riñonera estampada sobre prendas lisas. Mientras que quienes tengan una impronta más innovadora se animarán a superponer estampas, con combinaciones armónicas.

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