Un hijo que llora todo el tiempo, no hace caso y no hace nada de lo que se le pide (a propósito), reta todo el tiempo y discute o se queja de todo, se convierte en un gran reto para los papás, quienes seguramente experimentarán se sentirán frustrados, desesperados y enojados por esos comportamientos.

¿Cuántas veces los papás tienen que repetir las cosas o han caído en los castigos para que “entiendan” los pequeños que hay límites que deben respetar? Tal vez este es el punto en que se debe hacer un alto no solo para analizar la forma en como se están comportando ellos, sino la forma en cómo se les habla o piden las cosas.

De acuerdo con el doctor Alan Kazdin, del Centro para Padres de la Universidad de Yale y la Clínica de Conducta Infantil, señala que si los papás se enfocan al mal comportamiento, entonces los hijos se seguirán portando igual o peor. Pero, si le dan más atención al buen comportamiento, éste predominará.

Es decir, la forma y el tono en que transmites las instrucciones a tus hijos, afecta la posibilidad de que cumplan la solicitud. Si les dices: “No avientes tus juguetes que se van a romper”, seguro tu hijo lo seguirá haciendo; pero, si lo cambias por “si cuidas tus juguetes te durarán más”, el niño dejará de aventarlos.

Alan Kazdin ofrece otras recomendaciones que te ayudarán a tratar con niños obstinados y desobedientes:

1. Destaca el buen comportamiento como “wow, estás jugando muy bien o lo estás haciendo muy bien”. Acompáñalo con una caricia o un choque de manos.

2. Cambia la palabra “NO” por otras positivas. Por ejemplo, en lugar de decirle “No dejes tus zapatos tirados”, dile “por favor, pon tus zapatos en su lugar”. Y después de que lo haga dale las gracias y recalca su buen comportamiento.

3. Muéstrales entusiasmo de que obedeció con una sonrisa, con un choque de manos o con un tono alegre.

4. Da la instrucción una sola vez. Evita repetir una y otra vez la instrucción, de lo contrario se volverá una rutina.

5. Abraza a tus hijos. Puede parecer extraño, pero si se está portando mal, un abrazo puede suavizar la situación. Simplemente recuerda que ese comportamiento puede surgir por una emoción mal expresada.

Como papá o mamá necesitarás mucha paciencia y tolerancia, pero con el tiempo cosecharás los frutos de toda este esfuerzo: tus hijos obedecerán y tendrán una mejor disposición.

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