Cómo manejar la cantidad de dulces que comen nuestros hijos, cuáles convienen elegir y cuáles restringir. Además, cuándo visitar al dentista.

“A mí me ayudo mucho un programa de tele infantil que les enseña a los chicos a comer dulces sanos”, recalca la mamá de Bautista. Es que las golosinas son todo un tema.

Porque sabemos que no son sanas, pero nos es muy difícil prohibirselas a los chiquitos. Ni hablar cuando comienzan a ir a los cumpleaños, de donde vienen con una bolsita llena de chocolates y caramelos.

Ante esto, la odontóloga Griselda Pinedo manifiesta: “Teniendo en cuenta esta situación, lo conveniente es crear un hábito alimenticio sano, con anterioridad a esta etapa. Además, la organización en los horarios y tipos de alimentos que el niño consuma, debe ser formado por los padres a través del ejemplo ya que sabemos que los chicos imitan las costumbres de sus mayores más cercanos”.

Chiquitos chiquitos

Por su parte, y para evitar dudas de cuánto sí o cuánto no, el odontopediatra Pablo Colla directamente dice que es malo que los chicos menores de 5 años consuman golosinas, ya que la ingesta de azúcares es causante de caries y en nenes pequeños, la higiene siempre es deficiente.

Y también se suma el pediatra Víctor Alzú, quien agrega que los llamados dientes “de leche” son muy lábiles a ser consumidos por los azúcares de las golosinas, y pueden ser la puerta de entrada posterior a bacterias. Por eso, si realmente no encontramos la manera de evitar que nuestro hijo consuma algún dulce siendo tan pequeño, “es conveniente establecer previamente la cantidad, el número de golosinas diarias, semanales o en momentos especiales como vacaciones, cumpleaños o fines de semanas”, señala la odontóloga.

Negociación

Ok. No queremos parecer “malas madres” ni “injustas” por no permitirles a nuestros hijos comer un “simple” chocolate. Entonces, hay que negociar. Según el Dr. Alzú una forma de negociar con los niños es que las golosinas sean usadas como postres. Y para la Dra. Pinedo, la negociación debe existir antes de llegar al kiosco, marcando pautas claras de conducta ante este tipo de alimentos, o sea que el niño haya acordado y sepa cuándo y cuántas golosinas consumirá.

Porque no olvidemos, que como cuenta la especialista, las golosinas no dejan de ser calorías vacías, es decir, su valor nutritivo es casi nulo. Están constituidas básicamente por azúcares simples (fructosa, glucosa y sacarosa) de rápida asimilación, además de aditivos y colorantes artificiales que sólo aportan características de color que estimulan el deseo de consumirlas. Entonces, ahora sabiendo esto, no te sientas mal por decirle “no” al segundo caramelo. Encontrá tu manera de llegar a un acuerdo, logrando que sea parejo y sin exceso.

Saber elegir

Como es muy difícil no permitirles ningún dulce a nuestros hijos, los asesores nos dan ciertas recomendaciones a la hora de ir al kiosko:

  • Son convenientes las golosinas de colores poco estridentes, preferentemente blancas, porque no contienen colorantes, por ejemplo, los caramelos de miel.
  • Es preferible evitar el color naranja que posee “tartrazina” y el color rojo que contiene “carmín”, dos tipos de colorantes, fundamentalmente en niños menores de 2 años, porque les pueden producir reacciones alérgicas.
  • Ante la selección del caramelo, es mejor inclinarse por aquellos libres de azúcar, para evitar caries y aumento de peso.
  • Conviene elegir aquellos dulces que no sean pegajosos, por ejemplo: gelatinas, chocolates, caramelos duros para chupar. y los llamados “líquidos”, porque son más fáciles de remover, por ejemplo: mieles y gaseosas.
  • Elegir las golosinas más pequeñas, de manera que sea menor cantidad de azúcar y tener en cuenta que líquidos como gaseosas y jugos también producen caries.

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