Sus funciones van más allá de poner comida dentro del aparato y apretar el botón de inicio.

El microondas es probablemente uno de los electrodomésticos más infravalorados, ya que suele verse como un aparato utilizado mayormente por principiantes de la cocina y personas a quienes no les gusta cocinar. Sin embargo, las funciones del microondas van más allá de poner comida dentro del aparato, girar la rueda y apretar el botón de inicio.

Los microondas tienen ciertas normas: no se pueden usar al azar, para cualquier función. De esta manera, es muy posible que echemos a perder los alimentos o, incluso, el propio aparato, por no saber usarlo o limpiarlo. Algunos de los errores más frecuentes a la hora de usarlo.

1. Usar sólo la configuración de potencia más alta.

Cuando calentamos en el microondas lo hacemos a una potencia por defecto, que suele ser la más alta, para así tener la comida lo antes posible. Solo nos preocupamos en poner el tiempo y apretar el botón de inicio.

Sin embargo, no todos los alimentos necesitan la misma forma de cocinar. Por ejemplo, cuando queremos calentar una comida cocida anteriormente, se recomienda una potencia pequeña. Si se hace a la potencia máxima, los alimentos pueden quedar resecos debido al exceso de cocción.

 

2. Usar envases cuadrados.

Antes de analizar este error, cabe destacar que no todos los tuppers son aptos para meterse en el microondas, debemos asegurarnos de esto antes de usarlo. La mayoría de los envases son cuadrados o rectangulares, pero los más útiles son los redondos, para que los alimentos se cocinen de manera uniforme.

Las esquinas se calientan mucho más rápido que el resto, de manera que algunas partes de la comida se cocinan demasiado. Sin embargo, con los envases redondos, todas las áreas se calientan al mismo tiempo. En el caso de no tener tuppers redondos aptos para el microondas, calienta la comida en un plato.

3. Poner sal a la comida antes de ponerla en el microondas.

Es un error que no conlleva daños a nuestro organismo, pero sí perjudica la calidad de los alimentos. Si se espolvorea mucha sal en la comida antes de calentarla en el microondas, la parte superior de ésta se secará. Lo mejor es salpimentar los alimentos después de calentarlos, ya que así tendrá el sabor deseado.

Cocinar comida en el microondas. Foto: iStockPhotos.

4. No sacar la comida del plato.

Uno de los problemas de calentar las sobras es que no estén a la misma temperatura de manera uniforme. Para conseguirlo, algunos expertos recomiendan configurar el temporizador para hacerlo con ráfagas de aproximadamente un minuto. Entre ráfaga y ráfaga, se debe sacar la comida del microondas y mezclarla. En el caso de aquellas comidas que no se pueden revolver, como es el caso de la carne, lo mejor es darla la vuelta.

¿Usamos bien el microondas? Foto: iStockPhotos.

5. Descongelar la carne cruda.

En un primer momento, puede llegar a parecer una buena idea porque agiliza el proceso de descongelación, pero como no se calentará de manera uniforme, un trozo estará medio caliente y el otro, medio congelado. Además, este proceso provoca que la textura de la carne se vuelva gomosa.

Por otra parte, descongelar la carne de manera desigual comporta que la pieza sea susceptible de contaminación bacteriana. Para descongelar la carne de manera segura, la Organización Mundial de la Salud recomienda descongelar los alimentos en la heladera o en agua fría, pero la carne no debe entrar en contacto con el líquido.

6. No limpiarlo lo suficiente.

El último error tiene que ver con la limpieza. Limpiamos solo cuando nos acordamos o cuando hay ciertas manchas que son difíciles de ignorar. Sin embargo, el microondas se debe limpiar -al menos- una vez al mes; los más exigentes apuntan a una vez por semana.

La mejor manera de limpiar el microondas es llenar un vaso (apto para microondas) con agua y agregar varias rodajas de limón o una cucharada de vinagre blanco. Después iniciamos el microondas a temperatura alta durante tres minutos (al menos tres minutos) hasta que la ventana del microondas comience a cocer al vapor. Posteriormente, con un paño húmedo o una toalla de papel, limpiá el interior.

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