Aparece en un documento en el que sus abogados solicitan que se indague a la anestesista y al endoscopista, a quienes acusan de homicidio culposo.

Mediante un escrito, los abogados representantes de la familia de Débora Pérez Volpin pidieron este jueves ante la Justicia que se cite a declaración indagatoria a Nélida Inés Puente y a Diego Ariel Bialolenker, la anestesista y el médico endoscopista que actuaron en la endoscopia digestiva durante la que murió la periodista el 6 de febrero de este año.

Débora Pérez Volpin en 2017 (Archivo Clarín).

El documento, en el que los abogados Diego Pirota y Deborah Lichtmann acusan a los profesionales de homicidio culposo, contiene una clara y cruda descripción de cómo, según la querella, se habrían sucedido los hechos en la sala número 6 de la zona de quirófanos del Sanatorio de La Trinidad de Palermo.

Señala el texto que con su accionar, Bialolenker provocó una perforación en el esófago de Pérez Volpin. “Lisa y llanamente la perforó, y el aire que se le insuflara comenzó a expandirse por diversos órganos hasta provocar el colapso e insuficiencia de los mismos”, puede leerse en la presentación.

Sigue el relato de la querella: “Aquella situación no fue advertida por el médico endoscopista, que continuó con el estudio hasta que, en algún momento –muy tardío por cierto–, la médica Nélida Inés Puente, anestesista, advirtió una desaturación (falta de oxígeno) en la paciente”.

“No puede soslayarse –dicen los abogados de Pérez Volpin– que existían varias alternativas para solucionar aquella perforación, al menos para evitar una catástrofe como la sucedida. Entre ellas, una era terminar el procedimiento de inmediato y enviar a la paciente a terapia intensiva”.

A continuación, los abogados Pirota y Lichtmann detallan algunas otras opciones que tenía el endoscopista ante la perforación. Si era sangrante, explican, podría haberla coagulado y cerrado, con clips, y haber enviado a Pérez Volpin a terapia intensiva. Para todas estas operaciones, aclaran, el endoscopio posee un canal de trabajo por donde pueden pasarse las pinzas y otros materiales necesarios.

“Sin embargo, nada de ello sucedió, y ante aquella advertencia, la anestesista Puente indico a Bialolenker que finalice el estudio, momento a partir del cual ambos no supieron lo que debía hacerse… Nunca supieron como revertir aquel cuadro”, aseguran los letrados de la periodista fallecida.

Débora Pérez Volpin en 2017 (Archivo Clarín).

A la vez, en uno de los tramos más desgarradores de su relato, los abogados de la querella afirman que recién cuando encendieron la luz del quirófano los profesionales que intervinieron en la endoscopía notaron que Pérez Volpin presentaba hinchazón en su rostro y otras partes del cuerpo. “Rostro y cuerpo que todos los testigos presenciales indicaron como ‘irreconocible, hinchado, edematizado, deformado y cianótico'”, afirma el escrito.

Seguidamente, el texto es lapidario con la anestesista: “Puente –dice–, encontrándose ante una evidente perforación, no tuvo mejor idea que insuflarle más aire a una paciente que se encontraba en crisis cardiorespiratoria con motivo del aire ya insuflado por el endoscopista Bialolenker (…) generando una mayor acumulación de aire en el tubo digestivo, que contribuyó a la generación de las lesiones de estomago, así como al neumoperitoneo, y acrecentó el enfisema subcutáneo”.

“Para ser más claros –sigue el documento– Puente, con sus tantos años de experiencia como anestesióloga, no sólo no supo como manejar una perforación endoscópica, tampoco una situación de emergencia, sino que la empeoró, conduciendo a la paciente de manera directa a la muerte”.

El texto agrega que todos los testigos presenciales de aquella emergencia “dieron cuenta de que Puente no pudo entubar a la paciente (única tarea a la que se habría abocado), y que otro médico –el Dr. Hugo Botto–, a quien lamentablemente llamaron cuando ya era muy tarde, logró entubar a la Sra. Pérez Volpin en menos de un minuto. Y lo hizo sin ningún elemento ‘especial’, ‘desconocido’ o ‘específico'”. “Durante al menos 15 minutos –afirma la querella–, Puente estuvo intentando entubar a la Sra. Pérez Volpin (tarea que otro médico logró en menos de un minuto)”.

Otra acusación que hacen los abogados contra la anestesista y el endoscopista es la de haber actuado con “absoluta negligencia”, ya que consideran que hay suficiente evidencia para sostener que en un principio Pérez Volpin no estuvo conectada al monitor que debía registrar su actividad cardíaca. “Por ello es que evidentemente no intervinieron en el momento debido”, dicen los letrados. Y agregan: “Y, mucho peor, cuando sí estuvo conectada y sí pudieron conocer la actividad eléctrica del corazón (habiendo ya advertido la desconexión inicial del paciente en los equipos de monitoreo), no actuaron conforme a lo debido pues, estando la Sra. Pérez Volpin con fibrilación ventricular, no la desfibrilaron”.

Tras su relato de los hechos, los abogados concluyen que Puente y Bialolenker cometieron un homicidio “por negligencia e impericia en su profesión. Tanto por acción, como por omisión; en ambos casos”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario
Por favor ingrese su nombre aquí: