En San Luis dicen que deben elegir entre conseguir el aceite en otros países o cultivar.

La Ley de Cannabis Medicinal fue aprobada a nivel nacional el 30 de marzo de 2017, pero está prácticamente frenada al no haber sido reglamentada. Los pacientes puntanos dicen que al no cumplirse este paso burocrático deben recurrir a la ilegalidad para poder tratar sus afecciones.

Luzy Villarroel, que forma parte de la Agrupación Cannábica Esperanza de Vida, afirmó a El Diario de la República que han aumentado la cantidad de pacientes “porque han obtenido más información y van dejando de lado los miedos por ver los testimonios de gente que se ha tratado”. Sin embargo, al no haberse reglamentado la ley, recurren a la venta ilegal de la marihuana y de sus “aceites”, que aunque aún no haya estudios concluyentes en el país, se utilizan para tratar desde dolores crónicos, a reducir la frecuencia de ataques epilépticos.

“Un hombre con su señora con cáncer, le vendieron un frasco en 2.700 pesos y era aceite solo, sin nada de cannabis”, dio como ejemplo Villarroel. “El tema de que la ley no active hace que la gente en su desesperación recurra al mercado negro y se terminan encontrando con esto, que le venden cualquier cosa. Hay otros que cultivan, una porque no tienen el dinero y la otra, porque se arriesgan a venderle cualquier cosa”, remarcó. La activista y paciente detalló que varios optan por comprar o viajar a Chile, donde se consigue fácilmente el aceite.

El 3 de julio del año pasado, Villarroel, que en ese entonces formaba parte de “Libre Acción Puntana”, otra asociación de San Luis relacionado al uso del cannabis, fueron recibidos por senadores provinciales, para discutir sobre la adhesión de la ley en la provincia. Pero desde entonces no tuvieron novedades. “La esperanza estaba más en la ley provincial, que en la ley nacional. Al principio entendíamos que por las elecciones lo iban a ir postergando pero las elecciones pasaron y no se ha hecho nada todavía. Sabemos que a nivel nacional no va a haber mayores avances con este gobierno. Necesitamos una ley provincial”, agregó.

La agrupación que ahora integra Villarroel, está en búsqueda de su personería jurídica y está compuesta solo por aquellos que buscan el “uso terapéutico” y no “lúdico” de la sustancia. “En su gran mayoría son adultos mayores y hay un par de familias de chicos con epilepsia”, dijo por último.

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