Además de nicotina, cada cigarrillo contiene amoníaco, alcohol metílico, ácido clorhídrico y otras sustancias nocivas para el cuerpo.

El 31 de mayo de cada año, se celebra el Día Mundial sin Tabaco en el que promueve un período de 24 horas de abstinencia de todas las formas de consumo de tabaco, en todo el mundo.

Este día fue instituido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), las Naciones Unidas y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) con el propósito de concientizar a la población mundial sobre los efectos nocivos del consumo de tabaco y promover la implementación de políticas públicas eficaces para disminuir su consumo.

En el mundo mueren cerca de 6 millones de personas por año a causa de enfermedades derivadas directamente del consumo de tabaco, de las cuales 600 mil son aquellos que están en contacto permanente con el humo producido por el cigarrillo sin ser consumidores directos.

Para generar un llamado de atención sobre este tema, y fiel a su compromiso con la salud, el Centro Rossi y la Fundación Dr. Enrique Rossi realizaron una intervención artística colectiva en la que participaron tres reconocidos artistas del barrio de Once: Alberto Morales, Marcos Núñez, y Rubén Borre, utilizando el arte como herramienta de comunicación positiva.

La acción se centró en la creación de una obra de arte utilizando cajitas de cigarrillos vacías que se recolectaron en las diversas sedes del Centro Rossi, mediante la cual ofrecer un mensaje de prevención a la comunidad, y alerta de los daños que el humo del tabaco provoca al fumador, al que no lo es y al medioambiente.

La Dra. Ileana Palma (MN 109.171), médica neumonóloga, explicó las razones principales para dejar de fumar, cuáles son los riesgos que genera tanto en los fumadores activos como pasivos y de qué manera se puede abandonar el hábito.

La especialista comentó que “el cigarrillo contiene nicotina y otros tóxicos como amoníaco, alcohol metílico, ácido clorhídrico, entre otros, que al ser inhalados y contactar con los tejidos producen los llamados “radicales libres” que ocasionan lesiones en diferentes partes del cuerpo”.

Motivos para dejar de fumar

Uno de los mayores riesgos son las enfermedades cardíacas. Las posibilidades de contraerlas aumentan más de tres veces si la persona es fumadora, y mucho más, si se combina con otros factores de riesgos como la diabetes, la hipertensión arterial, las dislipemias, la obesidad, y el sedentarismo.

El consumo de tabaco también aumenta el riesgo de tener cáncer y constituye la principal causa evitable de cáncer en todo el mundo. En Argentina, más de 15.000 argentinos mueren cada año por un cáncer relacionado con el cigarrillo.

Según explicó la Dra. Palma, esto depende de la cantidad de años de fumador y del número de cigarrillos que se consumen por día, y puede presentarse en diferentes órganos, como: boca, labios, lengua, laringe, estómago, esófago, páncreas, vejiga, siendo el cáncer de pulmón el más frecuente.

Además, el cigarrillo afecta las vías respiratorias. Produce enfisema y/o la bronquitis crónica, que puede desencadenar una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) con importante de invalidez respiratoria, en ocasiones. Favorece también las infecciones respiratorias como la neumonía y agrava el asma bronquial.

La especialista enumeró otras afecciones menos graves originadas por el tabaco como: arrugas precoces en la piel, problemas dentarios, trastornos del sentido del gusto, osteoporosis, disminución de la fertilidad en la mujer e impotencia sexual en el hombre.

Riesgos durante el embarazo

Fumar durante el embarazo aumenta el riesgo para la mamá como para su bebé. Hay más posibilidades de abortos, partos prematuros, complicaciones durante el embarazo como la hipertensión, preeclampsia, desprendimientos de placenta, entre otros.

“El monóxido de carbono, la nicotina y otras sustancias tóxicas pasan al feto a través de la placenta, reduciendo la llegada de oxígeno, acelerando su ritmo cardíaco y alterando el crecimiento y el desarrollo normal de algunos órganos”, dijo Palma.

La doctora enumeró los problemas que puede ocasionar en el bebé: más riesgo de bajo peso al nacer, malformaciones congénitas, mortalidad perinatal y muerte súbita del lactante, y a largo plazo, mayores posibilidades de patologías respiratorias como asma, bronquitis, otitis, trastornos de conducta y trastornos de aprendizaje.

Daños al fumador pasivo

Todos estos riesgos que deciden asumir quienes practican este hábito, son compartidos por aquellos que los rodean, ya sean en el hogar como el trabajo, y está demostrado que a mayor tiempo de exposición, mayor riesgo.

Los “fumadores pasivos” presentan a largo plazo complicaciones respiratorias, como mayor riesgo de infecciones, exacerbaciones asmáticas o alérgicas, distintos tipos de cáncer, principalmente de pulmón, y enfermedades cardiovasculares.

El humo de tabaco ambiental aumenta aproximadamente un 20% el riesgo de cáncer de pulmón y de enfermedad coronaria en personas no fumadoras, según contó la especialista.

Beneficios de dejar de fumar

Sin embargo, a pesar, que muchas lesiones producidas por el tabaco son irreversibles, el beneficio de dejar de fumar comienza a sentirse de inmediato y se multiplica de manera progresiva.

– Disminuye la presión arterial en las primeras 24 horas.

– A partir del primer mes y hasta el año disminuye la tos y la falta de aire, mejora la función pulmonar, el gusto, el olfato, el aspecto de la piel y la calidad de vida, como también disminuye el riesgo de infecciones.

– Al año disminuye el riesgo de enfermedad coronaria a la mitad

– A los 10 años se reduce notablemente el riesgo de padecer cáncer.

Tal es la magnitud del beneficio en las personas, que la Organización Mundial de la Salud, a través de la firma del Convenio Marco, del cual Argentina es miembro, comenzó a fomentar en las últimas décadas medidas para estimular la reducción del consumo de tabaco.

Cómo abandonar el hábito

El proceso de abandonar el hábito de fumar comienza cuando se toma la decisión. Pero no es un proceso solitario, ya que dejar de fumar es empezar a hacer una serie cambios en la vida cotidiana de la persona. Por eso, es muy importante buscar el apoyo del entorno, como la familia y los amigos, con la simple actitud que ellos no ofrezcan cigarrillos o no fumen en lugares comunes.

El médico puede acompañar en el proceso aconsejando sobre cómo modificar las costumbres relacionadas con este hábito e incentivar la actividad física como herramienta de ayuda. También, a través de tratamientos farmacológicos, tal como la terapia de reemplazo nicotínico, para poder hacer frente a los síntomas de abstinencia que pueden presentarse frecuentemente, en especial a las primeras 48 hs y a los 15 días de la cesación tabaquíca, según agregó la especialista.

De ninguna manera se recomienda la automedicación para dejar de fumar, ya que los fármacos pueden presentar efectos adversos y se sugiere un adecuado seguimiento.

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