Representan el 63% de los alumnos registrados, una tendencia repetida en los últimos años.

Entre las necesidades e intereses de las mujeres contemporáneas, principalmente está las de conseguir un título universitario. Así lo sugieren las estadísticas de la UNSL, al demostrar que el sexo femenino vuelve a “copar” las aulas en el ingreso a la casa de estudios, donde representa el 63 por ciento de los alumnos registrados durante este año. La mayoría eligió carreras relacionadas a los campos de la salud, las ciencias humanas, la psicología y la química.

El actual ciclo lectivo inició con un total de 3.627 estudiantes, de los cuales 2.281 (64 por ciento), son mujeres y 1.346 (37 por ciento), varones, ambos distribuidos entre las ocho facultades que la UNSL tiene en las sedes de San Luis, Villa Mercedes y Merlo.

“El ingreso mayoritario de mujeres se acentuó en los últimos años debido a una multiplicidad de factores pero sin dudas como pasó con el mundo del trabajo, también nos ganamos un espacio importante en la formación y la vida académica”, explicó la secretaria académica de la UNSL, Marcela Printista, quien indicó que actualmente ofrecen unos 90 títulos terciarios y de grado, además de 40 de posgrado.

Este año, las facultades que más alumnos reclutaron fueron las de Salud (FCS) y de Psicología (FaPsi). La primera un total 659 ingresantes, de los cuales el 71 por ciento (469) son mujeres; mientras que los 625 estudiantes que empezaron en esa segunda unidad académica, representan el 77 por ciento (480).

Contrariamente, las facultades de Ciencias Físico, Matemáticas y Naturales (FCFMyN) y de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias (FICA), mantienen su perfil más tradicional con más hombres en las aulas desde el primer año de las carreras, con 361 y 163 varones contra 147 y 93 mujeres.

“Aunque la diferencia con las ciencias humanas y sociales es importante, las universidades incentivan principalmente a que más mujeres ingresen a las ingenierías, que históricamente eran un campo exclusivo de los hombres. Hay muchas empresas que ofrecen cupos femeninos pero no encuentran personal”, señaló Printista, quien indicó que las casas de estudios fueron adaptándose a los cambios que favorecen la igualdad entre géneros y citó como ejemplo las becas para guardería, ya que muchas de las estudiantes tienen hijos pequeños. “Es una situación donde vienen con la familia, es la única posibilidad de terminar sus estudios”, sostuvo.

Según indicó la decana de la FCS, Ana María Garraza, las mujeres históricamente estuvieron asociadas a los oficios y profesiones relacionadas con la salud como, por ejemplo, Enfermería y Fonoaudiología, las dos carreras que agrupan al 90 por ciento del alumnado.

“Cuando integrábamos la Facultad de Ciencias Humanas (hasta antes del 2012) se daba este fenómeno pero en una menor proporción pero siempre hay buena convocatoria en las carreras relacionadas a la educación. El ejercicio de carreras como Fonoaudiología y Enfermería tienen un sesgo histórico, generalmente se les llama ‘enfermeras’ y no ‘enfermeros’ porque la mujer siempre ha sido asociada al cuidado por su “instinto” de protección. Inclusive fueron quienes impulsaron ese tipo de profesiones, incluida la medicina”, explicó Garraza.

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