La atleta de Concarán, que vive en San Luis y entrena en el Campus Abierto ULP, completó con éxito un nuevo desafío: compitió en los 180 kilómetros de Fiambalá, la carrera de desierto más extensa del país que se desarrolló en Catamarca, al pie de la cordillera.

Alejandra trabaja en el Hospital del Oeste, es madre y ama de casa, y a los 50 años terminó cuarta en la clasificación general de damas y primera en su categoría, en el selecto grupo de 13 mujeres que pudieron completar la exigente prueba de cinco días, al trepar a más de 5 mil metros.

Los 180 kilómetros de la atleta del Valle del Conlara quedaron cronometrados en 29 horas, 26 minutos y 26 segundos. Natali Mardones (categoría 30-39 años) ganó con un tiempo acumulado de 22:48.08.

Un mágico desierto

La quinta edición de Fiambalá Desert Trail Makalú 2018 atravesó senderos de montaña y desierto, al unir las ruinas incas de “El Shincal”, ubicadas en Londres, provincia de Catamarca, con el poblado de adobe de Palo Blanco, con paso por las termas de Fiambalá y las altas cumbres entre Tatón y Río Grande.

“Los dos primeros días fueron de montaña, mucho ascenso y piedra suelta, jornadas muy técnicas con muchas bajadas, senderos en zona donde pasaban los incas. Fue correr por unas quebradas bellísimas y, al llegar a la cima, bajamos a una zona en medio de árboles, senderos tapados de vegetación”, describe Barzola.

Se lesionó el tobillo izquierdo en una bajada, casi al final del segundo día. “Fue una torcedura. Cuando llegué, me asistieron y pude seguir. Siempre enfocada en la carrera, eso ayuda a que el dolor no invada. Y pasamos a 56 kilómetros en el tercer día. Una etapa que fue para correr, con menos altura, un terreno mezcla de piedra y zona guadalosa pero sin trepada, aunque una larga distancia que me llevó casi siete horas. Fue un día que cortó cerca de las 23 horas, con abandonos y rescates”.

“La cuarta etapa fue Tatón, las grandes dunas, días de mucho calor. Fue correr con casi con 30 grados y a mucha altura. Y el cierre, con menos distancia, 30 kilómetros, pero la acumulación y cansancio a cuesta”.

Alejandra cuenta que su incorporación a las tareas del Campus Abierto ULP, asistida por el profesor Emiliano Fernández, le mejoró muchos aspectos: “Tengo mejor técnica de carrera, me ayudó en la zancada, me manejo distinto y noto ese crecimiento en la carrera. Me corrigió posturas, la pisada, cómo acomodar el cuerpo, la respiración; me ayudó un montón y hoy me siento con más herramientas y el cuerpo responde distinto. Me rinde más, me canso menos”.

Barzola logró llegar a la cima del Aconcagua en 2015, que es la cumbre de un montañista, y ahora va por Mont Blanc, competencia que es de las más prestigiosas para los ultra maratonistas.

Será en agosto, con 101 kilómetros non stop y de mucho desnivel. A la prueba se llega por puntos obtenidos en otras competencias, de acuerdo al grado de desnivel y complejidad, lo que permite ingresar a un sorteo.

“Le agradezco a mi familia que me re bancan. No es fácil acomodar las cargas, que no le falte nada a nadie. Gracias a la gente de Inti Anti que siempre están apoyando; al Campus por todo lo que me ofrece; a Emiliano Fernández, mi entrenador en la ULP; y Germán Martini, que es quien me da el plan de entrenamientos; al doctor Rubén Pereyra y a todos los que con una palabra de aliento hacen todo más sencillo”.

Oros sanluiseños en Fiambalá

Otros tres atletas de Concarán compitieron en Fiambalá, en otras distancias: Gimena Godoy fue segunda en la general y segunda en su categoría en los 116 km, en los que también completó el recorrido Diego Godoy; mientras Maximiliano Ávila largó en los 15 km.

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